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martes 17 de mayo de 2022 - Edición Nº1259

Información Local | 24 ene 2022

La sensación de que la vida se escapa, la experiencia de un suarense luego de 75 días de internación covid

“Dos veces llamaron a mis familiares”. Las sensaciones de ver a los seres queridos por entre un vidrio. Las mil cosas que cruzan por la cabeza y la bronca por haber sido sancionado poco tiempo antes por haber pedido responsabilidad a sus compañeros de trabajo en el cuidado por el Covid.


Por: Nuevo Día

La pandemia que se desató a nivel mundial, producto del Covid, se llevó muchas vidas y arruinó muchas otras. Otros aún no se han recuperado y tienen secuelas que le llevarán un largo tiempo de rehabilitación, con resultado incierto.

Se observa un estado de relajamiento que no se condice con los riesgos que conlleva la posibilidad de contraer la enfermedad. Cabe recordar que más de 130 mil personas se nos fueron y muchas otras la pasaron muy mal. Existen otros casos que superaron la situación con menor daño pero vale conocer los riesgos en los que se puede incurrir si no se toman las precauciones debidas.

Para ‘abrir los ojos’ un caso conocido es el Daniel González (61 años) quien estuvo al borde de la muerte y nos cuenta su experiencia.

Fue una entrevista distendida, de tono ameno, en la que Daniel se explayó en cuanto a lo que  le queda sintió luego de haber contraído Covid, estar 75 días internado y, después de 9 meses, seguir en estado de rehabilitación.

La sensación que nos dio, es la de alguien que vivió un momento extremo pero que hoy ‘le pone ganas’ a la vida, sabiendo que de eso depende su futuro.

“El 16 de abril del 2021 me hisoparon e inmediatamente me internaron” comenzó diciendo. Nos contó además que a los tres días lo derivaron a ‘terapia Intensiva’ “estuve 24 días en terapia intensiva y 51 días en intermedia, después, dos meses en sala común y me mandaron a casa porque entendían que era mejor. Desde entonces estoy en rehabilitación…” señaló, para añadir que en dos oportunidades estuvo gravísimo “habían avisado a mi familia, supuestamente no había nada…” se interrumpió como para pasar un mal trago.

Sobre lo que lo complicó recordó que “contraje neumonía bilateral aun estando vacunado contra la gripe y con dos dosis contra la neumonía…” describió, a la par que agregó que le habían asegurado que con eso iba a quedar inmunizado.

Las peripecias…

Hablar de la enfermedad, sin mencionar las consecuencias que de ella derivan, puede llevar a no entender debidamente, cuales son los riesgos de la enfermedad. “Estuve intubado durante mi internación en terapia intensiva y después 5 meses de oxígeno las 24 horas…”. A pesar de que ya han pasado 9 meses y que físicamente se lo ve mucho mejor, le han quedado secuelas de las que, espera, ir recuperándose de a poco, a pesar de que es consciente de que le queda un largo camino por recorrer.

Ya van 9 largos meses desde que contrajo la enfermedad y durante la charla nos va describiendo algunas de las cosas que le pasaron “a mi casa me trajeron sin poder caminar. Después de dos meses recién me pudieron parar, había perdido 30 kilos y me quedé sin masa muscular” precisó.

Si bien falta mucho, hoy Daniel está en plena recuperación y nos invita a abrir los ojos con las precauciones necesarias.

Volviendo al tiempo que estuvo internado sostuvo que estuvo 2 meses con un montón de aparatos conectados: “Dos meses acostado, me tenían que dar de comer… recuerdo la alegría que tuve el primer día que pude desayunar sentado. Se imagina lo que fue estar con suero, mascarillas… me afectó las fosas nasales, me salieron ampollas en el paladar y la legua por el oxígeno. No podía ni ingerir los medicamentos…” siguió describiendo.

Recordó más adelante las peripecias que pasó cuando hubieron de hacerle dos transfusiones de sangre “no me encontraban las venas…” señaló, al momento que destacó su agradecimiento para con las enfermeras y todo el personal médico que lo atendió. No solo por el esmero sino también por el afecto y la amabilidad que pusieron a cada momento.

Momentos muy complicados

Hubo un momento en que la situación se complicó de sobremanera. “Un día me sacaron una tomografía y al rato vino un cirujano para drenarme el líquido que tenía en el abdomen. Cuatro litros me sacaron. Un mes y medio estuve drenando líquido infeccioso…” expresó rememorando aquella situación tremendamente complicada en la que tenía dos drenajes simultáneos.

Al repasar sobre la cantidad de medicamentos que llegó a tomar manifestó “llegué a tomar entre 18 y 21 medicamentos por día, además de los que colocaban en el suero”.

Más adelante reflexionó sobre la situación reconociendo lo difícil que debe ser entenderlo si no se lo ha padecido “una cosa es hablarlo y otra, muy distinta, es padecerlo. Se junta todo, dolores, depresión… solo el que lo pasó sabe de qué se trata” argumentó agregando que agradecía el hecho de que lo había asistido un sicóloga.

Abundando en tantos padecimientos recordó que todos los días le extraían sangre y que ya no le encontraban las venas y que sus brazos estaban todos morados, le aplicaban anticoagulantes… “cada dos días me bañaban entre dos enfermeras. Tenían que tener cuidado con las bolsas de drenajes. Me hacía doler mucho…”

Hubo un momento en que, ante tanto dolor y sufrimiento, tuvo un reconocimiento enrome para con su familia que lo acompañó al extremo “durante mi internación en sala común (durante un mes) me tenían que ayudar para comer y tomar los medicamentos… se iban turnando mi hermana y mi hijo…” recordó, al momento que la emoción lo embargó reconociendo que no tenía palabras para agradecerles todo el cuidado que tuvieron para con él.

No pudo evitar meditar que por lo que pasó fue una pesadilla. El encierro, el intubado, la mascarilla, las extracciones diarias… Volvió a recordar esas vivencias y con agradecimiento recordaba lo que le reconfortaba el poder ver a sus familiares “era solo a través de un vidrio, me miraban desde el lado de afuera  pero me conformaba…”.

Comentó que no sabía durante cuánto tiempo había estado semiinconsciente, sólo. Fue muy traumático.

Para ‘abrir los ojos’ un caso conocido es el Daniel González (61 años) quien estuvo al borde de la muerte y nos cuenta su experiencia.

La necesidad de tomar conciencia

Al ir desgranando detalles de su traumática experiencia, hizo un alto para volver a agradecer a todos los que le brindaron tanta atención y tanto cariño “a los médicos, a las enfermeras (estaban permanentemente atentas), al personal de la cocina, al de limpieza… hasta se sentaban a conversar para darme aliento…”

Los sentimientos y los recuerdos saltaban de un estado a otro. Recordó que, como llego el momento en que no le encontraban las venas, tuvieron que sacarle sangre de la oreja.

Más adelante reflexionó: “Es importante que la gente tome conciencia. Hay gente que descree, que no considera que ellos también pueden pasar por esta situación…” señaló al momento que una reflexión surgió espontáneamente: “Tuve la desgracia de padecerla, pero también la suerte de poder estar superándola. Otros conocidos no pudieron…”  recordó con desazón.

Al referirse a las medidas que se tomaron desde el ámbito político las calificó como irresponsables, con muchas ‘marchas y contramarchas’. Asimismo aseveró que lo que es importante es que no subestimen el virus: “Los que lo toman por una gripe están equivocados. De acuerdo a todo lo que he vivido, me asusta el relajamiento, la gente no toma conciencia de que tiene cuidarse y mucho menos sabe cuáles pueden ser las consecuencias”. Ya cerca del final aclaró que nunca fumó, nunca tomó prácticamente alcohol, que es de hacer mucho ejercicio pero… “me agarró todo a la vez, pero el factor desencadenante fue el virus…”

Respecto a la razón por la que decidió contarnos su experiencia expresó: “Deseo que conozcan a lo que se exponen si no se cuidan para que no tengan que pasar por lo que yo pasé”

En plena recuperación

Hoy Daniel está en plena recuperación, sabe que le falta mucho pero su mirada está puesta en hacer todo lo necesario. Recuerda que durante 2 meses y medio la asistió una kinesióloga en su casa hasta que recién pudo volver a caminar.

Estuvo intubado en su internación en terapia intensiva y después 5 meses con oxígeno las 24 horas.

Hoy está asistiendo al CEMRA, instituto que ponderó en gran medida “tienen una excelente atención y noto los progresos. Les estoy muy agradecidos…”

Con el convencimiento de estar recuperándose y con la conciencia de que tiene por delante enfrentarse con algunos problemas en el corazón, en los pulmones y una afección que se le produjo en la vesícula, Daniel González está agradecido por la oportunidad que le da la vida, a pesar de todo lo vivido, pero no puede olvidar que, por haber hecho un reclamo a sus compañeros de trabajo, para que se cuiden (ellos, sus demás compañeros y el público que concurre a las oficinas de Inspección de Tránsito) fue sancionado con quince días de suspensión sin goce de sueldo, argumentando que ‘aterrorizaba’ a la población haciendo públicas esos reclamos. “Hoy el funcionario que me sancionó no está más. Lo echaron por inútil” sentenció al final de la entrevista.

Un testimonio que deja en evidencia que la enfermedad no es broma, que la puede pasar muy mal, que quedan secuelas y que es necesario seguir cuidándose. Un aporte valioso.

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